Política en Pozoblanco


jueves, 23 de julio de 2009

BENITO, ¿Y TU DE QUIEN ERES?

Por DomingoRL a las 14:46
…de Manolita le dije yo a la vieja…

Así rezaba el estribillo de una canción que tuvo su gracia allá por finales de los 80 creo recordar.

Los niños, o por lo menos aquellos niños que fuimos anteriores a los teléfonos móviles y a las videoconsolas solíamos jugar en la calle con otros niños. Los que tuvimos la suerte de pasar nuestra infancia en pueblos salíamos del colegio, en horario de tarde, y antes de llegar a casa soltábamos adrenalina en mil y un juegos callejeros.

Cuántas veces la gente mayor, los vecinos, al vernos deambular nos preguntaban ese estribillo sonoro: ¿Niño, tu de quien eres?.

Esa era la primera clasificación. La más directa,  La familiar, la que te situaba en el microcosmos de la localidad.

Después llegaba “el pares y nones”, “el oro y plata”, u otros fórmulas parecidas, antepasados ilustres del cara y cruz que con tanta expectación se ven luego en los deportes mediáticos, para elegir bando y sentirte integrante de un equipo de futbol, de una partida de ladrones, de la variopinta  policía, del equipo de la derecha del pañuelo o del que “amocha” en “Zorro, pico, zaina”.

Ya de mayores las pandillas de adolescentes se conformaban con afinidades en la personalidad que luego con el tiempo degeneraron en el mejor de los casos en amistades de por vida y desmejorando  en matrimonios de mejor o peor ventura.

Pero siempre hemos intentado pertenecer a algún colectivo. Sentirnos protegidos por el grupo. Sesudos pensadores han escrito infinidad de páginas sobre el tema. “El Homo Grupal”, toda una declaración de intenciones de la especie humana.

Pero claro, esto era en los pueblos. En las ciudades los niños de nuestra época ya casi no salían a la calle. No conocían estos juegos. No tenían estos amigos. No pertenecían a más  grupo que al triste equipo de la escuela en algún caso.

Luego llegaba el verano y se presentaban en el pueblo como “limpia-orzas” (en otras localidades también son conocidos como: “traga-pavos”, “koreanos” , etc) y salvo que tuvieran primos de su edad en la localidad,  se quedaban aislados sentados a las puertas de su casa, con la cara de envidia viendo como otros niños jugaban.

Yo supongo, Benito, que tu eres de estos últimos. Has llegado al pueblo y lejos de echarte a la calle a jugar, a disfrutar de Pozoblanco, a querer y dejarte querer te has sentado en la puerta del ayuntamiento a mirar con envidia a los que juegan. Y tu sin participar.

El pueblo quiso jugar a retransmitir los plenos. Pero tu, como dueño de la pelota, te negaste durante mucho tiempo hasta que la urna, madre de la democracia, te obligó. Esa primera negativa ya te marcó. Los niños a los que no se les escapa nada ya empezaron a pensar que tal vez no eras del barrio. Que no eras de los nuestros.

El pueblo eligió bando para defender la alineación y tu no quisiste entrar.  Nos diste la espalda. Te fuiste con los de la otra calle.

El pueblo volvió a formar equipo para conseguir la parada del Tren. Se te cursó invitación por activa y por pasiva para que jugases. Pero te quedaste en un inexplicable  “batior” con el mohín del aburrido en tu cara.


 En los juegos de niños, en su divina inocencia sabes, o deberías saber, que se va a por todas. Que no se reserva nada. La infancia no tiene dobleces de intereses. Solo se gana o se pierde.
Tu eras el niño mayor. El que nos podía haber dado más posibilidades de victoria. El que nos podía defender con más fuerza. Era el momento de reivindicarte. Era tu momento de sentirte de los nuestros. Era tu momento…

Pero lo has dejado pasar. El fin del verano se acerca. Llega el momento de marcharse. Ya hay quien le ha puesto fecha a tu partida. Si al final es verdad y te marchas… ¿qué memoria guardará el pueblo de ti?. ¿La alineación?. ¿La parada del tren?.

Todavía estás a tiempo de que la gente te recuerde con cariño.

Si no, cada vez que aparezcas por aquí te sonará el sempiterno… Benito, ¿y tu de quien eres?

(Publicado en www.plazapublica.info el 04/09/2008)

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